Se utilizaron nanopartículas superparamagnéticas comerciales de óxido de hierro (SPIONs, por sus siglas en inglés, superparamagnetic iron oxide nanoparticles). Estas nanopartículas, de γ-Fe₂O₃ y con un diámetro promedio de 10.7 nm, fueron recubiertas con una monocapa autoensamblada de moléculas basadas en ácido fosfónico, capaces de establecer interacciones hidrofóbicas y electrostáticas con las PFAS. Estas interacciones no covalentes favorecen la adsorción de las PFAS sobre la superficie de las nanopartículas y, juntas, se pueden remover del agua.
Los investigadores se enfocaron en remover PFAS de distintos tipos, desde nanoplásticos hasta microplásticos fluorados que se encuentran, por ejemplo, en agua utilizada en el lavado de ropa o que contiene cosméticos. Demostraron que las SPIONs pueden remover PFAS de distintas dimensiones. Una vez eliminadas las PFAS, las SPIONs pueden ser reutilizadas.
Esta tecnología también se aplicó a fuentes de agua para consumo humano, como agua de río contaminada por el lavado de tierras o de textiles. La investigación probó que se puede reducir la concentración de PFAS en un 87%, incluso por debajo del límite de la norma alemana de 100 nanogramos por litro.
La metodología propuesta demostró su capacidad para eliminar contaminantes tanto a nivel molecular como partículas microscópicas. Destaca el potencial de las SPIONs como una plataforma sustentable para el tratamiento de aguas que contienen mezclas complejas de estas sustancias contaminantes.
Para mayor información, consultar: Materials Today