viernes, 18 de septiembre de 2026

Síntesis programable e in vivo de puntos cuánticos para el tratamiento de cáncer

 


Los puntos cuánticos (QD, por sus siglas del inglés quantum dots) son nanopartículas semiconductoras capaces de convertir la luz incidente en calor o reemitirla con otras longitudes de onda. En medicina, los QD’s fabricados con seleniuro de plata (Ag2Se) resultan prometedores porque son sensibles al infrarrojo cercano (NIR-II), luz que penetra con facilidad en los tejidos biológicos. Sin embargo, cuando estas nanopartículas se sintetizan in vitro e inyectan en el cuerpo, el organismo las elimina rápidamente antes de que lleguen al tumor.

Para superar este obstáculo, un equipo de la Universidad de Nankai (China) diseñó una estrategia innovadora: sintetizar los puntos cuánticos directamente dentro de las células cancerosas. 

Para lograrlo desarrollaron la plataforma conocida como nanosintetizador integral con jerarquía espacial (conocido como SHINE por sus siglas del inglés spatially hierarchical integrated nanosynthesizer) de carácter  multifuncional, que transporta los dos ingredientes necesarios, plata y selenio para formar el punto cuántico de Ag2Se.  

El SHINE integra una fuente de plata encapsulada en ferritina con una fuente de selenio sintetizada específicamente para este propósito, ambas localizadas en una nanocápsula cubierta de sílice físicamente aislada y sensible al glutatión. La clave del sistema reside en su liberación secuencial: la capa de sílice actúa como un temporizador que regula el momento exacto en que se liberan ambos precursores.

El mecanismo se activa gracias al propio tumor. Las células cancerosas poseen un microambiente rico en glutatión, un antioxidante endógeno. El glutatión degrada la cubierta de SHINE y libera primero el selenio y luego la plata. Dentro del tejido maligno, ambos componentes reaccionan espontáneamente para formar nanocristales de Ag2Se de tan solo 3 nm.

En ensayos con modelos murinos, la fluorescencia debida a la excitación con el láser iluminó los tumores dos horas después de la inyección y se mantuvo estable durante días. Además de actuar como agentes de imagen (para diagnóstico), el proceso ofrece una función terapéutica adicional. La formación de las partículas de Ag2Se agota el glutatión del tumor, debilitándolo e incrementando el estrés oxidativo. Al aplicar la luz infrarroja, NIR II, los puntos cuánticos alcanzan temperaturas de 50–56 °C, destruyendo las células cancerosas mediante terapia fototérmica. El crecimiento tumoral se reduce en más del 50 %, y con la irradiación láser se incrementa la inhibición hasta en un 70 %.

Este avance demuestra una metodología para la producción controlada de nanomateriales funcionales dentro de organismos vivos y hace posible la síntesis de agentes diagnósticos y terapéuticos in situ, evitando la toxicidad de administrar nanopartículas prefabricadas.

Angewandte Chemie International Edition



viernes, 4 de septiembre de 2026

Síntesis y ensamblaje activo de redes de ADN empleando nanomáquinas biomoleculares

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Las células utilizan nanomáquinas moleculares, como enzimas y proteínas motoras, para realizar trabajo y controlar activamente la organización de la materia en su interior. En este contexto, los microtúbulos -estructuras filamentosas, formadas por proteínas de tubulina, que son parte del citoesqueleto celular- funcionan como vías para el transporte y la organización de componentes dentro de las células. Sobre los microtúbulos se desplazan proteínas motoras, como las cinesinas y las dineínas, que transportan moléculas en distintas direcciones: las cinesinas, del centro de la célula hacia la membrana, y las dineínas, en sentido contrario. Para desplazarse, estas proteínas utilizan la energía química del ATP.

Estos procesos dependientes de la energía del ATP se conocen como ensamblaje activo, y permiten la generación de estructuras y de transformaciones complejas que difícilmente podrían producirse mediante el autoensamblaje convencional. Comprender y reproducir el ensamblaje activo representa un reto importante para las nanociencias, ya que permitirá fabricar materiales con un alto nivel de organización y con respuestas dinámicas.

Un equipo de investigadores de Japón desarrolló una estrategia para fabricar materiales utilizando una de estas nanomáquinas biomoleculares. Unieron cadenas de ADN a microtúbulos y aumentaron la longitud de las cadenas mediante la enzima ADN polimerasa -la enzima encargada de replicar el material genético. Después, colocaron los microtúbulos en una cámara en cuya superficie se encontraban cinesinas ancladas. 

Observaron, mediante microscopía de fluorescencia, que al agregar una solución que contenía ATP se generaba movimiento de los microtúbulos, provocando que las cadenas de ADN enlazadas a ellos se estiraran y entretejieran hasta formar una red bidimensional en pocos minutos. Finalmente, determinaron que la concentración de microtúbulos y el tiempo de síntesis del ADN modificaban la conectividad y complejidad de la red bidimensional. 

El sistema ADN–microtúbulos ofrece un modelo para estudiar cómo las fuerzas generadas por motores moleculares pueden controlar la formación, conectividad y organización de redes. Además, una secuencia de ADN puede diseñarse para programar las interacciones y la conectividad de la red. El trabajo propone una estrategia para fabricar biomateriales mediante nanomáquinas moleculares activas que permitirá desarrollar materiales bioinspirados con propiedades adaptativas y potencialmente de auto-regeneración. 

Para mayores detalles consultar:

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